miércoles, 15 de diciembre de 2010

Colorín ,colorado, este cuento no ha echo más que empezar.

Como empezar...supongo que, ¡hola!
No sé ni por que empiezo a escribir un blog, ni por qué ni por quién. No le encuentro explicación. Supongo que necesito algo para compartir con el resto del mundo, sentirme escuchada y atendida. Durante mi vida, o lo que llevo vivido de ella, no he sufrido grandes cambios; estoy en esa etapa de la adolescencia en la que necesitas por activa y por pasiva sentir que estas madurando. Tanta gente piensa que al fin lo ha conseguido que: ¡chas!. Se desilusionan al ver que no son más que unos niñatos, que no saben nada de la vida. Por eso queremos cometer errores, queremos tragarnos nuestro orgullo y saber qué es lo más acertado para hacer en el determinado momento. Es difícil decir el momento exacto en el que yo me di cuenta que me pasaba esto, pero no hace mucho.

Tan sólo tengo 14 años, en camino de los tan ansiados 15; todavía albergo la esperanza de sufrir un repentino cambio que ayude a mi autoestima a subir un poco; mucho me temo no será así. Decepciones grandes que te da la vida, pero; ¿quién dijo que fuese fácil?

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