viernes, 4 de febrero de 2011

Le quiero tanto, que hasta duele.

¡Paf!Aparece, aparece la persona por la que morirías. La quieres como a nada, en ese momento si a ti te matan, morirías feliz. El problema es cuando vive lejos.Le echas de menos. Le necesitas. Ya no te sirve un: voy a su casa, y le veo un rato.¡No! Kilómetros que te separan, y no es justo; ¿no pensáis eso? No es justo, son dos almas gemelas separadas, y ahora, ¿qué puedes hacer? Nada, ajo y agua. Pero yo no quiero eso. Yo quiero luchar por poder verle. La vida tiene que tener algo por lo que luchar. Para mi él.

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